Gracias a ella, es posible: • consolar-compensar a la gente de lo anodino de la vida cotidiana mediante una cultura de lentejuelas; • potenciar el consumo masivo de todo tipo de mercancías (necesarias y no necesarias) y aun del mismo tiempo libre; • provocar comportamientos y actitudes vitales de frivolidad, conformismo y evasión. La sociedad, como espectáculo y banalización de la cultura, permite y posibilita presentar públicamente una serie de imbecilidades y frivolidades, sin que produzca la menor vergüenza (propia y ajena). De este modo, el llamado tiempo libre se transforma en el ámbito 15 privilegiado de dominación ideológica y cultural. La “norteamericanización” del estilo de vida no es una imposición imperialista; es la seducción “hollywoodense”, configurada como obra de arte, gracias a la tecnología comunicacional, particularmente gracias a la televisión, la cual es capaz de generar ?como advertía Vázquez Montalbán? una cultura propia de simios. Todo esto posibilita la configuración de un modelo cultural o estilo de vida que crea las condiciones para una mayor dominación/domesticación, ideológico-cultural..., instancia mediatizadora por excelencia para introyectar los valores afines al modelo económico neoliberal. 3. Universalización del modo burgués de ser en el mundo, como paradigma de lo deseable