Retirada en el campo, Eco se enamoró del precioso pastor Narciso, hijo de la ninfa Liríope de Tespias y del dios-río Céfiso. Eco lo seguía todos los días sin ser vista, pero uno de ellos, debido a una impertinencia al pisar una rama, Narciso la descubrió. Eco buscó ayuda de los animales del bosque como ninfa que era, para que le comunicaran a Narciso el amor que ella sentía, ya que ella no podía contarlo