La industria de la moda es la segunda más contaminante del mundo dada su superproducción y el gran consumo de recursos. La moda es responsable del 20% de los tóxicos que se vierten en el agua y del 10% de las emisiones de dióxido de carbono. En los últimos años nuestro consumo desmedido ha agravado el problema, ya que las prendas pasaron de ser una adquisición valiosa a una compra desechable gracias al fast-fashion.