Como escribiría Snoopy, era una noche fría y tormentosa. Otra noche para cualquier cosa menos para la pelota. Nos dejaron en dos hits y el manager de los Rays Kevin Cash se pasó de creativo, abriendo con un relevista que le aguantó los 3 innings que estaba previsto.
Pero lo mejor fue el juego de cierre de la serie. Tuvo todos los elementos del partido loco, plagado de errores, jugadas infantiles, mejor dicho, los Orioles ganaron un juego de los criollitos. Con jugadas parecidas a las del béisbol infantil.