Como los malos estudiantes, no nos podemos ahora lamentar por haber perdido el examen que teníamos en frente y que era el definitivo para saber si de verdad teníamos con qué seguir en la lucha.
No es atribuible a la mala suerte. Simplemente no estudiamos y el resultado es que “nos rasparon”.
Los Indios vinieron, vieron y vencieron casi sin despeinarse e incluso “dando papaya” como dirían en Colombia o “dando cuerda” dirían en Venezuela.
La apertura de Mike Clevinger en el último de la serie fue una oportunidad perdida para los Orioles, que amenazaron en el 1º y 2º con mucha gente en base y al final solo pudo fabricar 2 carreras. La sacó baratísima el abridor de los movimientos extraños en la lomita. Parece que se va a desbaratar en cada pitcheo.