Se acabó el clásico, y sí, hubo hecatombe. Dominio total de Marcus Stroman a la toletería boricua y lo dicho en la entrada anterior: EE.UU. le puso el corazón que nadie más le puso, salvo los puertorriqueños. Por eso llegaron los dos a la final. Un 8-0 inobjetable, en un escenario lleno. Toda una fiesta de la pelota.
Que se lo lleve el país que creó el deporte más bonito del mundo, no es solo un justo premio sino una forma de brindar un enorme agradecimiento al país que alberga el gran campeonato anual de este deporte. Si bien había reserva con respecto a los resultados económicos y deportivos del evento, con esta final, que ha sido la retransmisión más vista de la historia a través de MLB NETWORK, se superaron las expectativas.