La historia comienza en la atmósfera gris y brutalista de Berlín. Elena (una restauradora de arte obsesiva con la precisión) y Marta (una enfermera de cuidados paliativos acostumbrada a la muerte) forman una sociedad secreta. Su objetivo no es el asesinato azaroso, sino la "limpieza" sistemática de depredadores sociales —hombres violentos y tratantes de blancas— que el sistema judicial alemán ha dejado libres por falta de pruebas.