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El domingo 1 de septiembre de 2019 se cumplen 15 años de una de las peores masacres de la Rusia moderna. Ocurrió en una escuela, donde un grupo terrorista tomó a más de 1,100 personas de rehén y luchó con la policía por 3 días. Cientos terminaron muertos, la mayoría de ellos eran niños que celebraban su primer día de clase. En una solemne ceremonia, los padres y ex alumnos de la escuela se juntaron para recordar a los que fallecieron durante esos terribles días. La ceremonia conmemorativa se llevó a cabo dentro de la misma escuela, que hoy opera con normalidad.
Al tercer día se desencadenó la tragedia, cuando por causas no determinadas explotaron dos bombas que los terroristas habían colocado en el gimnasio, donde mantenían a los rehenes. Entonces, según las autoridades, comenzó el asalto contra la escuela. Perecieron 331 rehenes, en su mayoría niños, algunos calcinados, otros alcanzados por las balas. Además, otros 728 resultaron heridos.
Gran parte de los sobrevivientes no creen a las autoridades, que, por boca de la fiscalía, afirman que no se cometieron errores durante la liberación de los rehenes. Como ha señalado Ela Kezáyeva, dirigente de La Voz de Beslán, "el fiscal no ha llegado hasta la verdad porque lo único que les preocupa es ocultar los crímenes de los servicios secretos". Para ella y muchos otros, no sólo los terroristas son culpables, sino que "también lo es el Servicio Federal de Seguridad".
By Ixi VoxelEl domingo 1 de septiembre de 2019 se cumplen 15 años de una de las peores masacres de la Rusia moderna. Ocurrió en una escuela, donde un grupo terrorista tomó a más de 1,100 personas de rehén y luchó con la policía por 3 días. Cientos terminaron muertos, la mayoría de ellos eran niños que celebraban su primer día de clase. En una solemne ceremonia, los padres y ex alumnos de la escuela se juntaron para recordar a los que fallecieron durante esos terribles días. La ceremonia conmemorativa se llevó a cabo dentro de la misma escuela, que hoy opera con normalidad.
Al tercer día se desencadenó la tragedia, cuando por causas no determinadas explotaron dos bombas que los terroristas habían colocado en el gimnasio, donde mantenían a los rehenes. Entonces, según las autoridades, comenzó el asalto contra la escuela. Perecieron 331 rehenes, en su mayoría niños, algunos calcinados, otros alcanzados por las balas. Además, otros 728 resultaron heridos.
Gran parte de los sobrevivientes no creen a las autoridades, que, por boca de la fiscalía, afirman que no se cometieron errores durante la liberación de los rehenes. Como ha señalado Ela Kezáyeva, dirigente de La Voz de Beslán, "el fiscal no ha llegado hasta la verdad porque lo único que les preocupa es ocultar los crímenes de los servicios secretos". Para ella y muchos otros, no sólo los terroristas son culpables, sino que "también lo es el Servicio Federal de Seguridad".