Esas lagrimas que derramamos en un momento de tristeza, dolor, impotencia o inseguridad, no son ignoradas por parte de Dios, en muchas ocasiones son el catalizador para que un milagro de parte de Dios ocurra en nuestras vidas.
Esas lagrimas que derramamos en un momento de tristeza, dolor, impotencia o inseguridad, no son ignoradas por parte de Dios, en muchas ocasiones son el catalizador para que un milagro de parte de Dios ocurra en nuestras vidas.