Los besos y abrazos colgados desde poco más de seis meses en los correos electrónicos, llamadas telefónicas, en la almohada y el deseo de volverse a ver, rompieron el récord de la felicidad en Cruces al darle el recibimiento a Frank García Valdés, único médico del terruño que estuvo cara a cara con el ébola en África.