En 1989, Billy Richard Glaze fue condenado por el asesinato de tres mujeres indígenas en Minneapolis. No había pruebas físicas. No había testigos presenciales. Solo testimonios cuestionables y una historia que encajaba demasiado bien. Décadas después, el ADN reveló algo inquietante: Glaze no estaba en las escenas del crimen. Este episodio reconstruye con rigor y profundidad uno de los casos más controvertidos del sistema judicial estadounidense. A través de una narrativa cronológica, sobria y sin sensacionalismo, exploramos los hechos, el contexto social, las grietas del proceso legal y la herida aún abierta que dejó esta historia. ¿Puede una condena sostenerse sin pruebas? ¿Qué sucede cuando la verdad llega demasiado tarde? Un caso real que nos obliga a mirar de frente los límites de la justicia.