Cuanto mejor conocemos el mundo animal más nos sorprendemos de su complejidad. Hemos pasado en pocos años de pensar que el ser humano era el único animal que tenía un lenguaje y cultura a reconocer en muchas especies características que, aunque no tan complejas, nos sorprenden por poseer lenguajes elaborados.
¿Y como sabes esto si no podemos entender a los animales? pues entre otras cosas, escuchando e interpretando sus lenguaje sonoro. Se trata de la Bioacustíca.
Gracias a los trabajos en este campo hoy sabemos que los cetáceos tienen un lenguaje con acentos, dependiendo del lugar, o sonidos que identifican a cada individuo, como sucede con nuestros nombres.
Para escuchar a estos animales no solo baste tener buen oído, hay que aplicar todo nuestro conocimiento físico para entender a interpretar que dicen en cada momento y por qué.