“Viajar conservando siempre una visión rigurosa y a la vez exaltada del mundo”. Esta frase de Alexander von Humboldt explica la filosofía del viaje durante este siglo. Se impone una nueva concepción de la naturaleza en la que los sentimientos ganan espacio; lo subjetivo, lo estético y lo sentimental cobran peso frente a las descripciones medidas del siglo XVIII. El viaje se transforma en una experiencia personal, intima, el viajero del XIX reinventa los lugares, los reconstruye a través de sus impresiones.