Tu mayor problema no es un mal gobierno, ni la pobreza, ni las enfermedades; tu mayor problema es el pecado y Dios ha provisto la solución en el Señor Jesucristo. Tienes, pues, razón para gozarte mucho.
Tu mayor problema no es un mal gobierno, ni la pobreza, ni las enfermedades; tu mayor problema es el pecado y Dios ha provisto la solución en el Señor Jesucristo. Tienes, pues, razón para gozarte mucho.