Jesucristo vino a restablecer nuestro verdadero valor al devolvernos la presencia de Dios en nuestras vidas. Así que no solo somos tierra también somos Oro.
Jesucristo vino a restablecer nuestro verdadero valor al devolvernos la presencia de Dios en nuestras vidas. Así que no solo somos tierra también somos Oro.