Una sustitución mal hecha puede arruinar un partido, pero también puede acabar en el despido de un entrenador, la eliminación de un torneo o el ostracismo de un futbolista, como ha ocurrido algunas veces en la historia del Valencia.
Una sustitución mal hecha puede arruinar un partido, pero también puede acabar en el despido de un entrenador, la eliminación de un torneo o el ostracismo de un futbolista, como ha ocurrido algunas veces en la historia del Valencia.