Hay muchas cosas que nos gustan. Posiblemente nos encanta consumirlas o realizarlas. Muy probablemente la mayoría son cosas que no nos afectan o dañan nuestra relación con Dios, pero ¿has considerado cuánta distracción provocan?
Hay muchas cosas que nos gustan. Posiblemente nos encanta consumirlas o realizarlas. Muy probablemente la mayoría son cosas que no nos afectan o dañan nuestra relación con Dios, pero ¿has considerado cuánta distracción provocan?