Al salir el sol, los dos poetas, estando aún a la orilla, ven deslizarse por el mar una barca llena de almas, conducidas hacia el Purgatorio por un ángel. Entre dichas almas, Dante reconoce a Casella, músico ilustre. Casella se olvida de sí mismo, cantando, y Dante oyéndole cantar. Catón reprende a las almas por su lentitud en avanzar al sitio de purificación