La Culpa:
Somos libres para darle la espalda o para aceptarla si reconocemos que no pertenece a nadie más que a nosotros mismos. La culpa nos llama y oímos su voz en el silencio. Es una vivencia torturante, acompañada por un tono afectivo depresivo, que aparece cuando obramos en contra de un determinado orden del cual somos portadores.
Al reconocernos culpables necesitamos expiar la culpa. Reparar la falta o crimen cometido ante la angustia que despierta el daño causado. El temor al castigo motiva comportamientos muy diferentes frente a la culpa: ya sea que se lo busque o que se realicen buenas acciones para reparar la falta cometida, evitando la sanción amenazante, o, finalmente intentando desligarse de la culpa misma que la expiación jamás borra.
“El corazón delator” de Edgar Allan Poe, fue publicado por primera vez en el año 1843. En él, Poe nos presenta a un tipo obsesionado con el “ojo enfermo” de un viejo con el que convive. Y cómo esta obsesión lo lleva a planificar el asesinato del mismo.
Tenes 15 minutos? Te cuento un cuento…