¿No es, acaso, la salud mental otro producto mercantil del capitalismo? La respuesta a esta pregunta encarna uno de los problemas más álgidos de los dispositivos psi: los tratamientos farmacológicos. Si bien estos resultan indispensables en el tratamiento psicoterapéutico, solos pueden tener fatales consecuencias tanto como si se llevara un proceso terapéutico aislado, sin fármaco, cuando este pudiese ser necesario también.