Con lágrimas en los ojos, el Rey Mono se acercó a Tripitaka intentando convencerle de enviar a Zhu Bajie por la montaña. Al final, Zhu Bajie decidió ir a patrullar en vez de quedarse en el lugar original para acompañar a su maestro. No imaginó que el Rey Mono transformado en una pequeña avispa le seguía.