El monstruo que había usurpado el trono del Reino del Gallo Negro se enfrentó con el Rey Mono, convirtiéndose en la imagen de Tripitaka. Cuando el Rey Mono le reconoció e iba a darle un golpe definitivo, apareció la Bodhisattva Manjusri quien le detuvo y contó que este monstruo era realmente su león.