En medio de la atiborrada contingencia navideña, sufrimos por las balaceras, nos enojamos con las amenazas del personal médico y nos reímos de las dosis de vacunas que cada vez son menos. ¿Se les perderán en el camino, quizás?
En medio de la atiborrada contingencia navideña, sufrimos por las balaceras, nos enojamos con las amenazas del personal médico y nos reímos de las dosis de vacunas que cada vez son menos. ¿Se les perderán en el camino, quizás?