Capítulo 4
- ¡La mataste! - Anunció riendo quien aluzaba toda la cueva. Regresaron los gritos y amenazas. - ¿Donde le di? - En la cabeza. - ¡Mierda! ¡Que puntería! - Se escuchó el orgullo. - Pongan a estos a enterrarla y si no quieren, que los mate el bajo.