Dice Santo Tomás que el pecado de idolatría es, en sí mismo, el más grave que existe y San Pablo que es un pecado inexcusable. En este quinto capítulo extraemos, a la luz de las Escrituras, las consecuencias de este pecado abominable que afecta directamente a la vida de fe de la Iglesia, especialmente después de los actos idolátricos de la pachamama en 2019.