Érase una vez en las calles de Edimburgo una mujer llamada Maggie que andaba por la calle sin mezclarse con el vulgo.
Una mañana se cruzó con un pescador mozo al cual le vio cara y porte para que fuera su buenorro esposo.
Al final las cosas se torcieron, como aquí os vamos a contar, hasta hacer de Maggie Dickson la no muerta del lugar.
Tras la voz de Maggie a Yolanda Martínez podéis encontrar recitando un texto que Jorge DíazDelgado tuvo a bien de manejar.