“ Por eso es bien, hijas, que entendáis lo que pedis en el paternoster, para que si el padre eterno os lo diere, no se lo tornéis a los ojos y penseis muy bien si está bien; y si no , no lo pidais, sino pedid que os de su majestad luz; porque estáis ciegas y tenéis hastío para no poder comer los manjares que os han de dar vida...” CE 51,3.