Ser la oveja negra, a veces es adaptarse a ser distinto. Dejar de arrastrar la tinta en los cuadernos, tener sangre que también corre por las venas e intentar seguir soñando.
Ser la oveja negra, a veces es adaptarse a ser distinto. Dejar de arrastrar la tinta en los cuadernos, tener sangre que también corre por las venas e intentar seguir soñando.