La alegría y la capacidad de asombro de un niño no tiene comparación. Ojalá que tú y yo nunca perdamos esas cualidades, porque como dice una frase: Comenzamos a morir, cuando dejamos de sonreír.
La alegría y la capacidad de asombro de un niño no tiene comparación. Ojalá que tú y yo nunca perdamos esas cualidades, porque como dice una frase: Comenzamos a morir, cuando dejamos de sonreír.