El Apóstol Pablo y el hermano Timoteo dan testimonio de la buena conducta de los hermanos de Colosas: como santos y fieles; deseándoles Gracia y paz. Ellos se consagraron a Dios e hicieron todo lo que agrada a Dios. La Santidad sólo se obtiene, viviendo de acuerdo a la Palabra de Dios: en fe, integridad, amor y esperanza. Hay que orar, de preferencia: de rodillas, en humillación.