Hay un solo Evangelio y debemos mantenernos fieles a él, amando y agradando a Dios: sólo así alcanzaremos la corona de vida eterna. El Antiguo Testamento fue escrito antes de Cristo, por los Profetas y hombres temerosos de Dios; donde está el Pacto de la Ley. El Nuevo Testamento fue escrito por los Apóstoles, que estuvieron con Cristo; y contiene el Nuevo Pacto: el de la Gracia.