Dios hizo muchos milagros a través de Pablo. Hoy, el ser humano consagrado a Dios, que vive conforme a su Palabra: en Santidad, pureza y lleno del Espíritu Santo; puede hacer milagros en nombre de Dios. Esto no es una filosofía, es una real transformación del ser humano; que luego vive en triunfo, en victoria y alegría. El Padre nos traslada, al reino de su amado Hijo Jesucristo.