Las Sagradas Escrituras manifiestan que Dios, el creador del universo: está vivo, todo el poder es de Él y reina. En Cristo fueron creadas todas las cosas del cielo y la tierra: visibles, invisibles, de autoridad, dominios, principados y potestades. Él vino a la tierra y tomó forma humana para sacrificarse en bien de la humanidad. Cristo es la cabeza del cuerpo que es la Iglesia.