El pueblo de Israel debía ser un pueblo santo y abstenerse de comer cosas, que dañan la salud o contaminan el cuerpo: como la sangre. Jesús tenía que venir en una mujer santa, con un cuerpo limpio y sano. Con Cristo se inicia el nuevo Pacto: de la Gracia. Siendo Cristo el creador de todo, vino humildemente por el poder sobrenatural de Dios; por obra y gracia del Espíritu Santo.