Los líderes y la religión no tienen autoridad, para incorporar nuevos libros a la Biblia. La Iglesia cristiana tiene que vivir de acuerdo a lo que dice la Biblia; no de mandamientos o tradiciones de hombres, que desvían al pueblo de la Verdad, que es el Evangelio. Cuando se padece por la causa de Cristo, es algo glorioso; porque Él recompensa a los trabajan y sufren por su Obra.