La Ley ordenaba que los adúlteros y las adúlteras sean muertos. La Biblia dice que los adúlteros y los fornicarios, no entrarán al reino de los cielos. El Señor no nos demanda, que soportemos a un hombre o a una mujer; que sean infieles en el matrimonio. El verdadero pueblo cristiano, que tiene cifrada su esperanza de gloria en Cristo: condena y repudia el pecado, para destruirlo.