El verdadero Templo de Dios, es el alma y cuerpo del creyente, que vive en santidad; donde Él habita y se mueve. Pablo repite algunas recomendaciones, a los filipenses. Dios ha establecido que se predique su Palabra, que es la única Verdad que liberta: la verdad religiosa no liberta a nadie. Hay líderes religiosos y evangélicos, con una innovación de doctrinas y prácticas falsas.