Los religiosos hablan mucho de Dios y discuten acerca del Evangelio; por amor a Dios, según dicen: pero eso es sólo apariencia. Todo creyente debe ser sincero e irreprensible toda su vida, para el Día de Cristo: vive en verdad, es inundado por el amor de Dios, se vuelve sabio; tiene ciencia, conocimiento y sabiduría de lo alto; para ser de bendición en todo lugar y circunstancia.