Los fenómenos misteriosos fueron aumentando hasta que la muerte llegó al hogar de la familia Gutiérrez.
Sería bastante tiempo más tarde cuando, sin cesar los acontecimientos que serían catalogados como demoníacos en aquella casa, los padres de Verónica se vieron obligados a acudir a la policía. Los propios agentes registraron los hechos en el primer documento oficial español en el que se reconocería la existencia de fenómenos paranormales.