(INSPIRADO EN HECHOS REALES)
Apenas una docena de familias vivía apaciblemente en las faldas de la montaña de Tor, en los pirineos peninsulares. A pesar de ser un inhóspito lugar sin electricidad ni agua corriente, los vecinos se refugiaban ante el frío y vivían de los extensos pastos vírgenes de la zona con toda paz y tranquilidad.
Sin embargo, unos ruidos provenientes del otro lado de la montaña, serían el presagio del comienzo de un periodo de conflicto que duraría hasta nuestros días.