Catequesis Papa Francisco

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Catequesis Papa Francisco episodes

  • E10-La esperanza fuente del consuelo mutuo y de la paz (1 Ts 5, 12-22)
    El miércoles pasado vimos que san Pablo en la primera Carta a los Tesalonicenses exhorta a permanecer radicados en la esperanza de la resurrección (cf. 5, 4-11), con esa bonita palabra «estaremos siempre con el Señor» (4, 17). En el mismo contexto, el apóstol muestra que la esperanza cristiana no tiene solo una respiración personal, individual, sino comunitaria, eclesial. Todos nosotros esperamos; todos nosotros tenemos esperanza, incluso comunitariamente.

    Por esto, la mirada se extiende enseguida desde Pablo a todas las realidades que componen la comunidad cristiana, pidiéndolas que recen las unas por las otras y que se apoyen mutuamente. Ayudarnos mutuamente. Pero no solo ayudarnos ante las necesidades, en las muchas necesidades de la vida cotidiana, sino en la esperanza, ayudarnos en la esperanza. Y no es casualidad que comience precisamente haciendo referencia a quienes ha sido encomendada la responsabilidad y la guía pastoral. Son los primeros en ser llamados a alimentar la esperanza, y esto no porque sean mejores que los demás, sino en virtud de un ministerio divino que va más allá de sus fuerzas. Por ese motivo, necesitan más que nunca el respeto, la comprensión y el apoyo benévolo de todos.
    10 min
  • E9-El yelmo de la esperanza (1 Ts 5, 4-11)
    En las catequesis pasadas hemos empezado nuestro recorrido sobre el tema de la esperanza releyendo en esta perspectiva algunas páginas del Antiguo Testamento. Ahora queremos pasar a dar luz a la extraordinaria importancia que esta virtud asume en el Nuevo Testamento, cuando encuentra la novedad representada por Jesucristo y por el evento pascual.

    Es lo que emerge claramente desde el primer texto que se ha escrito, es decir, la Primera Carta de san Pablo a los Tesalonicenses. En el pasaje que hemos escuchado, se puede percibir toda la frescura y la belleza del primer anuncio cristiano. La de Tesalónica era una comunidad joven, fundada desde hacía poco; sin embargo, no obstante las dificultades y las muchas pruebas, estaba enraizada en la fe y celebraba con entusiasmo y con alegría la resurrección del Señor Jesús. El Apóstol entonces se alegra de corazón con todos, en cuanto que renacen en la Pascua se convierten realmente en “hijos de la luz e hijos del día” (Tesalonicenses 5, 5), en fuerza de la plena comunión con Cristo
    9 min
  • E8-Judit: la valentía de una mujer da esperanza al pueblo
    8. Judit: la valentía de una mujer da esperanza al pueblo

    Entre las figuras de mujeres que el Antiguo Testamento nos presenta, destaca la de una gran heroína del pueblo: Judit. El libro bíblico que lleva su nombre narra la imponente campaña militar del rey Nabucodonosor, quien, reinando en Nínive, extiende las fronteras del imperio derrotando y esclavizando a todos los pueblos de los alrededores. El lector entiende que se encuentra delante de un grande, invencible enemigo que está sembrando muerte y destrucción y que llega hasta la Tierra Prometida, poniendo en peligro la vida de los hijos de Israel. El ejército de Nabucodonosor, de hecho, bajo la guía del general Holofernes, asedia a una ciudad de Judea, Betulia, cortando el suministro de agua y minando así la resistencia de la población.
    12 min
  • E7-Jonás: esperanza y oración
    En la Sagrada Escritura, entre los profetas de Israel, despunta una figura un poco anómala, un profeta que intenta evadirse de la llamada del Señor rechazando ponerse al servicio del plan divino de salvación.

    Se trata del profeta Jonás, de quién se narra la historia en un pequeño libro de sólo cuatro capítulos, una especie de parábola portadora de una gran enseñanza, la de la misericordia de Dios que perdona.


    Jonás es un profeta “en salida” y ¡también un profeta en fuga!, es un profeta en salida que Dios envía “a la periferia”, a Nínive, para convertir a los habitantes de esa gran ciudad. Pero Nínive, para un israelita como Jonás, representa una realidad amenazante, el enemigo que ponía en peligro la misma Jerusalén, y por tanto para destruir, ciertamente no para salvar.

    Por eso, cuando Dios manda a Jonás a predicar en esa ciudad, el profeta, que conoce la bondad del Señor y su deseo de perdonar, trata de escapar de su tarea y huye.
    8 min
  • E6-Las falsas esperanzas en los ídolos
    Pero es importante que tal esperanza sea puesta de nuevo en lo que verdaderamente puede ayudar a vivir y a dar sentido a nuestra existencia.

    Es por esto que la Sagrada Escritura nos pone en guardia contra las falsas esperanzas que el mundo nos presenta, desenmascarando su inutilidad y mostrando la insensatez.

    Y lo hace de varias formas, pero sobre todo denunciando la falsedad de los ídolos en los que el hombre está continuamente tentado de poner su confianza, haciéndoles el objeto de su esperanza.
    12 min
  • E5-Raquel «llora a sus hijos»
    El profeta Jeremías hace referencia a Raquel dirigiéndose a los Israelitas exiliados para consolarles, con palabras llenas de emoción y de poesía; es decir, toma el llanto de Raquel pero da esperanza:Así dice el Señor: «En Ramá se escuchan ayes, lloro amarguísimo.

    Raquel que llora por sus hijos, que rehúsa consolarse, —por sus hijos— porque no existen» (Jer 31, 15).

    En estos versículos, Jeremías presenta a esta mujer de su pueblo, la gran matriarca de su tribu, en una realidad de dolor y llanto, pero junto a una perspectiva de vida impensada.

    Raquel, que en la narración del Génesis murió dando a luz y había tomado esa muerte para que el hijo pudiera vivir, ahora sin embargo, representada por el profeta como viva en Ramá, allí donde se reunían los deportados, llora por los hijos que en un cierto sentido han muerto yendo al exilio; hijos que, como ella misma dice, «no existen», han desaparecido para siempre.
    10 min
  • E4-Abraham padre en la fe y en la esperanza
    San Pablo, en la Carta a los Romanos, nos recuerda la gran figura de Abraham, para indicarnos la vía de la fe y de la esperanza.

    De él el apóstol escribe: «creyó y fue hecho padre de muchas naciones» (Rm 4, 18). «firme en la esperanza contra toda esperanza». Este concepto es fuerte: incluso cuando no hay esperanza, yo espero. No hay esperanza, pero yo espero. Es así nuestro padre Abraham.

    San Pablo se está refiriendo a la fe con la cual Abraham creyó en la palabra de Dios que le prometía un hijo. Pero de verdad era confiar esperando «contra toda esperanza», era tan imposible lo que el Señor le estaba anunciando, porque él era anciano —tenia casi cien años— y su mujer era estéril.

    ¡No lo había conseguido! Pero lo dijo Dios, y él creyó. No había esperanza humana porque él era anciano y su mujer estéril: y él creyó.
    11 min
  • E3-Nacimiento Jesus - Fuente de la Esperanza
    El nacimiento de Jesús - fuente de la esperanza

    Hemos iniciado hace poco un camino de catequesis sobre el tema de la esperanza, muy apto para el tiempo de Adviento.

    Nuestro guía ha sido hasta ahora el profeta Isaías. Hoy, cuando faltan pocos días para la Navidad, quisiera reflexionar de modo más específico sobre el momento en el cual, por así decir, la esperanza ha entrado en el mundo, con la encarnación del Hijo de Dios.

    El mismo profeta Isaías había preanunciado el nacimiento del Mesías en algunos pasajes: «miren, la joven está embarazada y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emanuel» (7,14); y también —en otro pasaje—: «saldrá una rama del tronco de Jesé y un retoño brotará de sus raíces» (11,1). En estos pasajes se entrevé el sentido de la Navidad: Dios cumple la promesa haciéndose hombre; no abandona a su pueblo, se acerca hasta despojarse de su divinidad. De este modo Dios demuestra su fidelidad e inaugura un Reino nuevo, que dona una nueva esperanza a la humanidad.

    Y ¿cuál es esta esperanza? La vida eterna. 
    10 min
  • E2-«Qué hermosos son sobre las montañas los pasos del que proclama la paz» (Is 52)
    «Qué hermosos son sobre las montañas los pasos del que proclama la paz»

    Nos estamos acercando a la Navidad, y el profeta Isaías una vez más nos ayuda a abrirnos a la esperanza acogiendo la Buena Noticia de la venida de la  salvación.

    El capítulo 52 de Isaías empieza con la invitación dirigida a Jerusalén para que se despierte, se sacuda el polvo y las cadenas y se ponga los vestidos más bonitos, porque el Señor ha venido a liberar a su pueblo (vv. 1-3). Y añade: «Por eso mi Pueblo conocerá mi
    10 min
  • E1-«Consolad, consolad a mi pueblo» (Is 40)
    ¡El optimismo defrauda, la esperanza no!

    La necesitamos mucho, en estos tiempos que aparecen oscuros, donde a veces nos sentimos perdidos frente al mal y la violencia que nos rodea, frente al dolor de tantos hermanos nuestros.

    ¡Necesitamos esperanza!

    Nos sentimos perdidos y también un poco desanimados, porque nos sentimos impotentes y nos parece que esta oscuridad no se acaba nunca.
    12 min

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