La ONU ha probado que, todavía, tiene algo de utilidad: para oír a Trump sin filtro y para que los presidentes dignos digan verdades, aunque seguramente el emperador ni los escucha
La ONU ha probado que, todavía, tiene algo de utilidad: para oír a Trump sin filtro y para que los presidentes dignos digan verdades, aunque seguramente el emperador ni los escucha