En esta tercera charla cuaresmal, el P. Francesco Voltaggio reflexiona sobre las llagas de Cristo como signo de amor redentor y fuente de sanación espiritual, especialmente en el tiempo de Cuaresma. San Pedro en su primera carta presenta a Cristo como modelo de inocencia, paciencia y entrega, cuyas heridas curan el pecado de la humanidad. El texto conecta estas llagas con la profecía de Isaías 53, donde el “siervo sufriente” carga los males del pueblo y transforma la culpa en paz y salvación. El P. Voltaggio explica que también nuestras heridas, ofrecidas con el Espíritu de Cristo, pueden volverse instrumentos de curación y gracia para los demás. Ejemplos del Antiguo Testamento como Rebeca y José muestran cómo asumir el dolor por amor puede convertir la maldición en bendición. Finalmente, se invita a contemplar el corazón traspasado de Cristo como puerta de misericordia, aprendiendo a vivir nuestras pruebas con humildad, paciencia y perdón para que se transformen en luz y esperanza pascual.