En esta quinta charla cuaresmal, el P. Francesco Voltaggio reflexiona sobre “El sanador herido”. Al contemplar las llagas de Cristo durante la Cuaresma, comprendemos que nuestras propias heridas tienen un sentido dentro del plan de Dios. Se nos invita a ofrecer con amor y confianza los sufrimientos personales para que se conviertan en instrumentos de curación y gracia. A la luz de la primera carta de San Pedro, el P. Voltaggio recuerda que Cristo, inocente, transformó el dolor y la injusticia en redención, dejando ejemplo de paciencia y entrega confiada. Así, los cristianos estamos llamados a unir nuestras heridas a las de Cristo y vivirlas no con victimismo, sino como caminos de salvación. Las llagas de Jesús representan su amor grabado en la carne, una “Torá viva” que transforma los corazones. Por eso, la Cuaresma se presenta como un recorrido de perdón, reconciliación y esperanza donde las heridas, iluminadas por el amor divino, se vuelven puertas de gracia y luz hacia la Pascua.