Edgardo Benítez es un escritor salvadoreño que ha publicado en periódicos, revistas literarias y ha participado en algunas antologías.
Es autor del libro titulado «Cuentos bajo el fuego», donde sus personajes abordan la realidad de un modo muy particular y caprichoso pero, a la vez, muy serio.
Ahora se adentra de manera muy personal en la poesía donde aprecia, como siempre, la realidad de un modo diferente.
Él dice, que muere en cada una de sus letras, y que esta vez, no ha sido la excepción.
PRÓLOGO
Opinar sobre poesía es tarea de alta densidad.
Edgardo Benítez muere en cada verso y renace con el siguiente. Duda de sus propias dudas. Es sabio; sabe que la verdad aguarda al final del túnel pero se desespera en gritarle a la luna porque sólo nos muestra un lado.
Edgardo Benítez conoce la mentira del político ávido de dinero, conoce la guerra y su secuela inmunda por un mundo mejor que nunca alcanzaremos. Se desangra gritándole al dios, que corrompimos en los altares con limosnas de buenas obras, que no eran más que fuegos fatuos. El lector se aferra al grito del que escribe, llora con sus lágrimas, se identifica con el vacío y hasta trata de no perder la cabeza entre los desolados lamentos del poeta. La poesía de Edgardo es dura, desgarrante, veraz. No compra mieles aunque las implora, no se enamora de las mentiras que pululan como hormigas depredadoras. Edgardo añora respuestas, se enfurece con su propio pensamiento, quiere huir de sí mismo, huir del mundo que los humanos fabricamos a fuerza de guerrear y sodomizar la vida. El poeta sabe que él no es el montón de huesos que arrastra su figura, percibe la espiritualidad y se desboca atrapando ideas, en busca de la luz que tan esquiva nos es. Huye de los templos y de los capitolios, ¿Pero a dónde ir? ¿Dónde habitar que no sea en sí mismo? Dilema perpetuo que nos lleva a unirnos con él en cada renglón llevados por el nigromante desconocido que le encendió el poema con llamarada eterna. Aplaudo de pie su palabra autónoma y colectiva a la vez y auguro los gigantes para este humilde libro, fruto del encuentro de un hombre con su enigma magistral.
Gloria Gayoso Rodríguez 5/4/16
Buenos Aires, Argentina