Ha sido volver a guiar y volver a agarrar los problemas de garganta. Y no, no ha sido el clima hiperfrío de Andorra con sus ventiscas y nevadas. No ha sido el dichoso aire acondicionado de los autobuses que es lo más criminal que te puedes encontrar.
Semama agridulce porque volver 42 años después a Andorra ha sido muy agradable, pero muy perjudicado en cuanto a la salud.
Igualmente quería compartir estos ratos contigo.