A propósito de la quiebra del vínculo social, el final de la integración y la revuelta del otoño de 2005 en Francia y sus últimas manifestaciones
Alèssi Dell’Umbria no es, por fortuna, ni sociólogo ni periodista ni militante. A principios de los años ochenta participó en la primera gran revuelta de las banlieues, para después asistir, impotente, a la derrota y recuperación de la misma, así como a la instauración en el país vecino de un auténtico apartheid social.