Las emisiones contaminantes y olorosas son dos importantes retos a los que los productores prestan mucha atención desde hace tiempo.
Se trata de un problema que aparece en la fase final del ciclo de producción cerámica, en el interior de los hornos, pero cuyo origen se encuentra en los procesos previos de aplicación que, en su mayoría, tienen lugar a lo largo de la línea de esmaltado.
Los escenarios pueden ser diferentes, pero las emisiones se producen mayoritariamente por el uso de colas y tintas digitales que, por su particular quimismo, pueden considerarse el núcleo del problema.
¿Qué debemos saber al respecto?