El 8 de septiembre, el ingeniero y estudiante de derecho, Javier Ordóñez, fue asesinado a manos de miembros de la Policía Nacional en el CAI de Villaluz en Bogotá. Durante las tres noches siguientes, Bogotá vivió una serie de protestas populares contra la fuerza pública que derivaron en la destrucción de una decena de CAI y la afectación a otros 39, además del asesinato de 9 personas con arma de fuego. Santiago Garcés, analiza lo ocurrido a la luz de un contexto que se remonta varias décadas atrás y que cuenta la historia entre la Policía Nacional y la protesta social.