La ciencia avanza en lucha contra reacción, incluso en el capitalismo, sistema que acepta la ciencias positivas porque garantizan los éxitos de la técnica pero repudia las conclusiones materialistas y atea que se derivan de los descubrimientos científicos y se opone a la difusión de la filosofía materialista dialéctica, la única que permite alcanzar una noción exacta de lo que ocurre en la naturaleza y la sociedad, saber como reaccionar y que actitud adoptar ante cada acontecimiento.